La verdad no entiendo bien que es lo que estoy haciendo aquí, en una oficina en el octavo piso de la galería Alessandri, específicamente en el depto. de contabilidad. Y es la hora de mi colación, pero no siento ganas de salir, sinceramente tengo ganas de hacer nada, más bien dar rienda suelta a lo que pienso mientras trabajo, mientras soy una maquina registradora y calculadora de numero. Verlo de ese modo me provoca crisis existencial, pero al fin del cabo no es tan triste por que estoy aquí solo desde las ocho treinta hasta las seis treinta de la tarde, bueno, casi todo el día. Esto ultimo creo que es lo que más me trae problemas, el hecho de pensar en que estoy la mayoría de mi tiempo realizando una labor que dudosamente traerá un provecho, o mas bien un aporte a la humanidad, lindos pensamientos que se ahogan en una silla que esta frente a un computador con una gran pantalla en dice “hp 7500”, una tasa de café con figuras que en algunas ocasiones distraen mi atención esas medias pintorescas tipicas de casa idea y otros mucho papeles revueltos en el escritorio.
Creo que todo seria un poco más tortuoso si Steve Jobs no hubiera fundado esa conocida marca de juguetitos, esa de la famosa manzana. Quien sabe que tonteras pensaría mientras trabajo si no tuviera este santo aparatito llamado ipod, este me anestesia de los ruidos sofocantes de los teclados de computador y los papeles, me hace llevar la mente a Bach, Beethoven y sobre todo a Chopin con sus desgarradores nocturnos. Cuando escucho la música pareciera que hasta las manos en el teclado danzan al son de los compases, al chirrido de los violines, cegadas de lo que en verdad están haciendo, marcando fríos y fomes números. Peor es que justo detrás de mi hay un par de señoras, de esas cotorras típicas de oficina contable, esas que no pierden oportunidad para decirte que no sabes y que si sabes lo haces mal. Apuesto mi vida a que ya han hecho alguna mueca dirigida hacia mí, con el objeto de expresar que soy el nuevo alumno en práctica, más bien el bicho raro de alumno en práctica que tocó esta vez. La verdad es que las cosas que digan o que dejen de decir me tienen si cuidado, en estos momento me limito a masticar una galleta de esas Vitalife con fibra y no se qué más, de esas galletas gay que venden en lo negocios.
La verdad es que en estos momentos me gusta imaginarme que me encentro en la noche, en el campo, sin luces viendo las estrellas, la magnificas e impresionantes estrellas. Cada vez que las veo es como si estuviera intentando descubrir lo indescubrible, los misterios que jamás debelare, eso me motiva más a observarlas y observarlas, es como si de entre ellas veré algo que saldrá y me llevara a algún lugar en el infinito fuera de este mundo, lejos de esta oficina, lejos de las cosas malas, de las cosas feas de este mundo. Por eso creo que cuando salgo a mirar las estrellas puedo estar horas ahí, esperando. No quiero asumir que la vida no es más que esto, que no existen los milagros, las fantasías, los duendes, las hadas, los vampiros, hombres lobos, etc. No quiero aceptarlo, son parte de mi fantasía, y supongo que por eso parte de mi vida.
A propósito de vampiros, ayer en la noche terminé de leer el primer libro de la saga de Stephanie Meyer, Crepúsculo, a pesar de todos lo contrarios a que leyera este libro indicándome que era un libro gay-mamón, aún así, con los comentarios de algunos de mis amigos a que no lo leyera, igual me gustó, esa historia imposible que te deja la esperanza en que las cosas que al parecer jamás resultarán, con dificultad igual resultan, el amor prohibido entre humanos y vampiros resultó, con un par de rasguños y quebradas de huesos, pero en el fondo resultó, y eso creo que fue lo importante. A el afán por terminar mi interesante lectura se debe que hoy tenga unas ojeras de los mil demonios y un sueño que pareciera que tan pronto coloque mi cabeza en la almohada no despertaré jamás. Supongo que este es un factor crucial en mi estado anímico, más que nada creo que solo lo empeora un poco más. Bueno, ahora no me queda más que continuar con las cosas inconclusas que dejé por leer Crepúsculo, como la Gaya Ciencia de Nietzsche, que encontré una tarde de invierno en una pseudo feria de libros en la facultad, lo digo por que me acuerdo que era sábado y no había casi nadie en la universidad, llovía hasta tal punto que el subterraneo tenia un par de goteras, por este motivo es que la mayoría de los libros estaba tapado y la señora se estaba yendo, ahí fue cuando me di cuenta que me quedaba la plata casi justa para viajar a Rancagua y por un momento quise desistir de mi adquisición, pero al ojear la primera pagina del libro y ver que hablaba del misterio de la naturaleza humana, cosa que para mi era -y es- un completo y absoluto enigma, me decidí a ojos cerrados. Los detalles monetarios se arreglarán después. Finalmente tuve que conseguirme dinero para viajar, pero por una noble causa, mi angustiosa búsqueda de respuestas.
Pasaron un par de meses para que un día decidí que era capaz de comenzar dicha lectura, y empecé a leer hasta que apareció este Best Seller de cuarta que me sedujo hasta tal punto de posponer mis dilemas filosóficos… no se si valió la pena, pero lo bueno es que creo que en estos momentos ya me encuentro un poco más lucido para poder continuar con mi lectura.
Que desgracia, en estos precisos momentos las luces se han encendido en toda la oficina, señal de que la tortura acaba de comenzar. A cerrar las pagina de EMOL y La Tercera –las únicas que no están bloqueadas- y a sacar la calculadora, el lápiz y las ganas de teclear números en el computador.
Hasta pronto, me espera una larga y desesperanzadora tarde de trabajo.
"El que está "en trance de conocer" no es sino un medio para prolongar la danza terrenal..."
sábado, 7 de febrero de 2009
domingo, 4 de enero de 2009
Al fin comienza otro año. ¡Otro más!, a veces me gustaría volver a aquellos tiempos en que el día se hacía interminable, donde debíamos buscar formas para pasar el rato, donde la tarde de sábado era una tortura y el domingo era eterno, esas tardes con la mirada perdida frente a la tv. Los días eran como semanas y las semanas eran como meses… pero hoy el panorama para mi es algo distinto, el tiempo se ha acelerado, no se porqué, pero cada día termino pensando en que no alcancé a hacer las cosas que pretendía. Estos últimos años han pasado casi sin darme cuenta, sé que aún soy un joven, pero también sé que no me daré cuenta cuando ya sea adulto. Que extraño…
A pesar de todo, existe un lugar en la tierra que hace que el tiempo se detenga, cuando vas sientes el viento y los grillos que zumban por entre las ramas. Ahí a pesar de las altas temperaturas, el calor no sofoca, el viento es fresco y limpio.
Cada vez que voy me ciento niño, creo volver a los recuerdos que viví cuando pequeño, al jugar entre los árboles y arbustos, al correr por el pasto y al terminar el día totalmente embarrado –y por supuesto con los retos de mi madre-.
Por la noche ese lugar se transforma en un santuario de estrellas, ahí puedes pasar toda la noche encontrando nuevas, mientras más miras más encuentras. Ese lugar tiene el techo más esplendido y misterioso que algún humano logró soñar. En la más absoluta oscuridad sientes la brisa que te toca como seda y los grillos que cantan como chicharras, a lo lejos sientes perros que ladran y más lejos aún aves que revolotean. En la noche este lugar es un santuario de la oscuridad, hace que tus sentidos de agudicen. Es la demostración más bella de la mística que existe en la oscuridad.
Ayer las estrellas me llamaron, salí a encontrarme con ellas, fue maravilloso. Miraba y miraba y cada vez aparecían más, ¡que espectáculo! Ahí me di cuenta lo pequeño que somos, y también entendí la oportunidad que nos entrega el universo que en la pequeñez más absoluta podemos ver lo fascinante del exterior. Me sentí como una hormiga dentro de un gran campo, donde hay miles y miles de insectos más, pero a pesar de ello igual existe. Mientras miraba no podía parar de pensar en lo vivido, en el año que se iba sin retorno, y no lograba terminar de dar gracias al universo por reír, soñar, llorar y sobre todo sufrir, por que me permitió encontrar una parte de lo que soy. Aprovechándome un poco de la situación, comencé a pedir a las estrellas que me regalasen un gran año, el que me permitiera seguir en mi camino de búsqueda de lo que aún no encuentro. Fue místico, para rematar la velada el cielo me regaló dos estrellas fugaces como respondiendo a mi plegaria. En ese momento fue cuando sentí que el universo me respondía, que me decía: esto es la vida, esto es vivir, no hay más… sentí fuertes deseos de quedarme ahí, viendo y viendo las estrellas, el cielo, la oscuridad… a pesar de lo oscuro y solitario que estaba me sentí tranquilo, sin miedo, confiado… fue mágico.
Una noche de maravilla, una noche de estrella. Que mejor forma de recibir el año, al alero del universo.
A pesar de todo, existe un lugar en la tierra que hace que el tiempo se detenga, cuando vas sientes el viento y los grillos que zumban por entre las ramas. Ahí a pesar de las altas temperaturas, el calor no sofoca, el viento es fresco y limpio.
Cada vez que voy me ciento niño, creo volver a los recuerdos que viví cuando pequeño, al jugar entre los árboles y arbustos, al correr por el pasto y al terminar el día totalmente embarrado –y por supuesto con los retos de mi madre-.
Por la noche ese lugar se transforma en un santuario de estrellas, ahí puedes pasar toda la noche encontrando nuevas, mientras más miras más encuentras. Ese lugar tiene el techo más esplendido y misterioso que algún humano logró soñar. En la más absoluta oscuridad sientes la brisa que te toca como seda y los grillos que cantan como chicharras, a lo lejos sientes perros que ladran y más lejos aún aves que revolotean. En la noche este lugar es un santuario de la oscuridad, hace que tus sentidos de agudicen. Es la demostración más bella de la mística que existe en la oscuridad.
Ayer las estrellas me llamaron, salí a encontrarme con ellas, fue maravilloso. Miraba y miraba y cada vez aparecían más, ¡que espectáculo! Ahí me di cuenta lo pequeño que somos, y también entendí la oportunidad que nos entrega el universo que en la pequeñez más absoluta podemos ver lo fascinante del exterior. Me sentí como una hormiga dentro de un gran campo, donde hay miles y miles de insectos más, pero a pesar de ello igual existe. Mientras miraba no podía parar de pensar en lo vivido, en el año que se iba sin retorno, y no lograba terminar de dar gracias al universo por reír, soñar, llorar y sobre todo sufrir, por que me permitió encontrar una parte de lo que soy. Aprovechándome un poco de la situación, comencé a pedir a las estrellas que me regalasen un gran año, el que me permitiera seguir en mi camino de búsqueda de lo que aún no encuentro. Fue místico, para rematar la velada el cielo me regaló dos estrellas fugaces como respondiendo a mi plegaria. En ese momento fue cuando sentí que el universo me respondía, que me decía: esto es la vida, esto es vivir, no hay más… sentí fuertes deseos de quedarme ahí, viendo y viendo las estrellas, el cielo, la oscuridad… a pesar de lo oscuro y solitario que estaba me sentí tranquilo, sin miedo, confiado… fue mágico.
Una noche de maravilla, una noche de estrella. Que mejor forma de recibir el año, al alero del universo.
martes, 16 de diciembre de 2008
Algo más
Y cuando la soledad me sofoca, los deberes están todavía ahí, esperando, exponencialmente multiplicándose. Solo quiero decir basta! Pero no puedo, hay algo más fuerte que yo, que me hace levantar a pesar del cansancio, a pesar de la fatiga. Hay algo. Sé que no es la esperanza de algo mejor, no, eso no es. No puedo imaginarlo, no puedo sentirlo… solo no lo se.
En estos momentos vuelvo a dudar de la naturaleza de nosotros, de la naturaleza de humanización que en algún momento creí que estábamos adquiriendo. Más aun cuando las personas que te rodean te dicen que tu hacer no trae provecho, que todas esas cosas por las cuales no duermes, no descansas y te estresas, no sirven. En otras palabras, todo aquello que realizas con el afán de hacer algo por los otros, por entregar algo de humanidad a la vida es en vano. Eso me quiebra por que siento que estoy solo, siento que soy el único deficiente que lucha contra la corriente, que va hacia atrás, o que finalmente esta en contra de la naturaleza. Esto último creo que es lo peor, si es así, no tengo salida, no hay razón ni argumento, de qué sirve tener a la vista bellezas inmensurables como las proporcionadas por la naturaleza, de qué sirve que existan las flores, de qué sirve que exista el color, creo que de nada. Pero creo que todo no es tan malo, se que tiene que haber algo más, algo que me demuestre que no estoy tan equivocado, que mi camino dará fruto, que la semilla crecerá. Pero antes debo descubrirla, encontrarla para poder entenderla. Sé y siento que existe, ese meta-objetivo que me hacer estar aquí, que me hace hacer las cosas y levantarme aun cuando las fuerzas y ganas no me acompañen.
Y finalmente continuo expectante a que la vida me muestre eso que no he visto, eso que me hace pensar en que todo lo demás es vano y no tiene sentido.
En estos momentos vuelvo a dudar de la naturaleza de nosotros, de la naturaleza de humanización que en algún momento creí que estábamos adquiriendo. Más aun cuando las personas que te rodean te dicen que tu hacer no trae provecho, que todas esas cosas por las cuales no duermes, no descansas y te estresas, no sirven. En otras palabras, todo aquello que realizas con el afán de hacer algo por los otros, por entregar algo de humanidad a la vida es en vano. Eso me quiebra por que siento que estoy solo, siento que soy el único deficiente que lucha contra la corriente, que va hacia atrás, o que finalmente esta en contra de la naturaleza. Esto último creo que es lo peor, si es así, no tengo salida, no hay razón ni argumento, de qué sirve tener a la vista bellezas inmensurables como las proporcionadas por la naturaleza, de qué sirve que existan las flores, de qué sirve que exista el color, creo que de nada. Pero creo que todo no es tan malo, se que tiene que haber algo más, algo que me demuestre que no estoy tan equivocado, que mi camino dará fruto, que la semilla crecerá. Pero antes debo descubrirla, encontrarla para poder entenderla. Sé y siento que existe, ese meta-objetivo que me hacer estar aquí, que me hace hacer las cosas y levantarme aun cuando las fuerzas y ganas no me acompañen.
Y finalmente continuo expectante a que la vida me muestre eso que no he visto, eso que me hace pensar en que todo lo demás es vano y no tiene sentido.
martes, 28 de octubre de 2008
d u d a s
Soy o no soy, ese es el problema.
Y llegará el día en que nos demos cuenta que no vivimos en nosotros mismos, que hemos pasado nuestros días sobre los zapatos de otro ser, otra creencia o alguna otra cosa que nos roba lo propio, nuestro existir. Eso tan propio y distinguido que llamamos identidad.
Pero como encontrar o descifrar eso tan oscuro y profundo que nos hace tener la certeza de que estamos aquí, con un propósito, con un objetivo, con una meta, con un anhelo. Eso que nos hace tener la firmeza y la absoluta convicción de que SOMOS y seremos. De qué forma encontrar nuestra esencia, no de hombre, esencia de ser, de humano que vive, piensa y razona, esa esencia que nos distingue y a la vez nos acerca, nos acerca a lo más humanos de nuestra humanidad, al ser.
Creo que este paradigma se encuentra a la espera de nuestra conciencia, en nuestro corazón, cercano a nuestra mente.
Solo espero no terminar mi vida sin poder tener la autoridad de pararme frente a los árboles, de la codillera, del mar, y poder decir, también estoy aquí, ¡y lo sé!. Suena un tanto extraño, pero creo que hoy un árbol tiene más identidad que algunas personas, un árbol, que con los años se forma, crece y madura, influenciado por el viento, la lluvia, el clima, que lo hacen ser el que es, distinto a todos los demás, con su diseño perfecto, preciso para el lugar y momento en donde se encuentra. Con esto, cuanto más nosotros como seres que en teoría pensamos, que en teoría razonamos y tenemos tanto o más potencial que un árbol, que una flor, para tomar eso que nos pone el destino, eso que nos muestra la vida, y poder adoptarlo, hacerlo parte nuestra experiencia, parte de nuestro existir.
Y llegará el día en que nos demos cuenta que no vivimos en nosotros mismos, que hemos pasado nuestros días sobre los zapatos de otro ser, otra creencia o alguna otra cosa que nos roba lo propio, nuestro existir. Eso tan propio y distinguido que llamamos identidad.
Pero como encontrar o descifrar eso tan oscuro y profundo que nos hace tener la certeza de que estamos aquí, con un propósito, con un objetivo, con una meta, con un anhelo. Eso que nos hace tener la firmeza y la absoluta convicción de que SOMOS y seremos. De qué forma encontrar nuestra esencia, no de hombre, esencia de ser, de humano que vive, piensa y razona, esa esencia que nos distingue y a la vez nos acerca, nos acerca a lo más humanos de nuestra humanidad, al ser.
Creo que este paradigma se encuentra a la espera de nuestra conciencia, en nuestro corazón, cercano a nuestra mente.
Solo espero no terminar mi vida sin poder tener la autoridad de pararme frente a los árboles, de la codillera, del mar, y poder decir, también estoy aquí, ¡y lo sé!. Suena un tanto extraño, pero creo que hoy un árbol tiene más identidad que algunas personas, un árbol, que con los años se forma, crece y madura, influenciado por el viento, la lluvia, el clima, que lo hacen ser el que es, distinto a todos los demás, con su diseño perfecto, preciso para el lugar y momento en donde se encuentra. Con esto, cuanto más nosotros como seres que en teoría pensamos, que en teoría razonamos y tenemos tanto o más potencial que un árbol, que una flor, para tomar eso que nos pone el destino, eso que nos muestra la vida, y poder adoptarlo, hacerlo parte nuestra experiencia, parte de nuestro existir.
domingo, 12 de octubre de 2008
T r a n q u i l i d a d
El planeta gira y gira, y nosotros continuamos nuestro vivir así, tal cual nos vemos… a pesar de que cada vez tengo más preocupaciones, problemas y dificultades que me perturban. Hoy es como si todas aquellas cosas estuvieran disminuidas, creo saber que existen pero no las siento, sé que la mancha está pero no se ve, o quiero decir, no la veo. Algunas veces me preocupa, me asusta, pero luego como todo ser humano me olvido. Aún sintiendo, qué puedo hacer frente a aquellas cosas, preocuparme, llorar, reír, gritar. No, algunas cosas por más que busque, no tienen respuesta, aquí está la anestesia a mis heridas, la impotencia de no poder hacer más que mirar, respirar y esperar a que pase el tiempo, llevándose de esta manera la basura de mi existencia, como el viento cuando se lleva las hojas secas en otoño, así limpiar mi vida, mi árbol, mi aire.
No reconociéndolo, es vivir esperanzado en un pronto cambio, en una nueva brisa, un nuevo sol, que hará que las cosas cambien. Aún cuando esto nunca ocurra, creer que ocurrirá lleva a que todo sea un tanto más suave.
Auto engaño, auto mentira, trampa. No lo sé, solo se que es una mera forma de hacer de este juego una experiencia un poco menos martirizante. No sé por cuanto dure, pero mientras resulte, bien.
No reconociéndolo, es vivir esperanzado en un pronto cambio, en una nueva brisa, un nuevo sol, que hará que las cosas cambien. Aún cuando esto nunca ocurra, creer que ocurrirá lleva a que todo sea un tanto más suave.
Auto engaño, auto mentira, trampa. No lo sé, solo se que es una mera forma de hacer de este juego una experiencia un poco menos martirizante. No sé por cuanto dure, pero mientras resulte, bien.
domingo, 14 de septiembre de 2008
Cuando las cosas no son como se esperaban..
Un día sumando y restando me di cuenta que las cosas no iban en dirección correcta. Intentando recapitular comencé a hacer memoria de las razones del por qué las cosas llegaron a este punto, y nada, todo guiaba a lo inevitable…. Ahora es cuando surgen esos remordimientos como los “porque no hice tal o cual cosa…”, “no me di cuenta…”.
Ah! Creo que ya no queda más que aceptar que en todo lo bueno tiene que estar presente una gota de veneno, y –para suerte de algunos- en todo lo malo tiene que estar algo de bueno. La verdad no sé, solo se que nada es absoluto, al parecer todo tiene ese “algo” que los hace ser relativo… no hay nada perfecto, ni absolutamente imperfecto L. Creo que esta es otra de las reglas del juego, del que estoy con serias duda de jugar…
Ah! Creo que ya no queda más que aceptar que en todo lo bueno tiene que estar presente una gota de veneno, y –para suerte de algunos- en todo lo malo tiene que estar algo de bueno. La verdad no sé, solo se que nada es absoluto, al parecer todo tiene ese “algo” que los hace ser relativo… no hay nada perfecto, ni absolutamente imperfecto L. Creo que esta es otra de las reglas del juego, del que estoy con serias duda de jugar…
martes, 19 de agosto de 2008
Lunes...
Luego de mi paréntesis, no ago más que preguntarme sobre el sentido de la humanidad, creo que si nuestro raciocinio nos ha permitido descubrir nuestras vistas y darnos cuenta que existen alternativas para hacer de nuestras existencias algo más que el respirar, deberíamos aprovechar nuestra capacidad y comenzar a actuar. Sin ir más lejos, creo que la mayoría del pueblo chileno –me incluyo- pasó este lunes 18 como cualquier otro día… sin consideración a que dicho lunes fue el día de la Solidaridad.
Por siglos, la naturaleza del hombre se orientó a la supervivencia, luchando por el alimento y abrigo, sin compasión por la competencia. Ahora creo que estamos guiándonos hacia el camino de la reflexión, encontrando verdaderos sentidos a nuestras vidas, como es el ayudar a otro ser, como nos gustaría que nos ayudaran a nosotros. La famosa Ética como la llaman, es una expresión de la gran evolución que a tenido nuestro “norte”, es el resultado de habernos dado cuenta que el objetivo de todo esto no es solo mantener vida celular, hay algo más que este ciclo (nacimiento-muerte), hay algo sublime que nos hará encontrar el verdadero sentido y objetivo a nuestra vida “racional”.Espero que este próximo 18 de agosto no pase inadvertido, espero que saquemos a estreno nuestras “nuevas” naturalezas…
Por siglos, la naturaleza del hombre se orientó a la supervivencia, luchando por el alimento y abrigo, sin compasión por la competencia. Ahora creo que estamos guiándonos hacia el camino de la reflexión, encontrando verdaderos sentidos a nuestras vidas, como es el ayudar a otro ser, como nos gustaría que nos ayudaran a nosotros. La famosa Ética como la llaman, es una expresión de la gran evolución que a tenido nuestro “norte”, es el resultado de habernos dado cuenta que el objetivo de todo esto no es solo mantener vida celular, hay algo más que este ciclo (nacimiento-muerte), hay algo sublime que nos hará encontrar el verdadero sentido y objetivo a nuestra vida “racional”.Espero que este próximo 18 de agosto no pase inadvertido, espero que saquemos a estreno nuestras “nuevas” naturalezas…
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